lunes, 5 de octubre de 2015

Del empate de Ramírez a la derrota de Matthysse.

El primer fin de semana del mes de octubre ofreció un importante número de combates a lo largo y a lo ancho del planeta. Ahora bien, como argentino, es prácticamente obligatorio quitar atención a la mayor parte de esas batallas y profundizar mi análisis sobre las dos contiendas que captaron la atención del público boxístico y no boxístico de nuestro país; el empate de Víctor Emilio Ramírez y la derrota de Lucas Martín Matthysse.

RAMÍREZ VS. MCKENZIE

El pasado viernes 2 de octubre, Villa La Ñata Sporting Club se vistió de gala para recibir nuevamente a Víctor Emilio Ramírez, "El Tyson del Abasto" (record actual 22-2-1, 17 KOs), quien defendería por primera vez el cinturón de campeón mundial crucero de la Federación Internacional de Boxeo obtenido luego de que dicho organismo decidiera quitárselo al germano cubano Yoan Pablo Hernández (por posponer en reiteradas ocasiones su defensa).

Enfrente, Ovill McKenzie (record actual 25-12-1, 13 KOs y 3 KOs), un rival ideal para la ocasión, rankeado en el puesto número 14 de la categoría y que, a pesar de ser dueño de una técnica bastante pulida, se mostraba como un boxeador de ritmo oscilante y discontinuo.

Imagen de espndeportes.espn.go.com
El combate comenzó entrada la noche, con un Ramírez tratando de acortar sin éxito la distancia que proponía McKenzie, quien aprovechaba su mayor alcance de brazos e impedía que el argentino golpee cómodo y en forma plena.

Sin perjuicio de que los pobres y escasos embates de Ramírez lograban conmover la humanidad de McKenzie, éste pegaba en mayor cantidad e iba adueñándose tímidamente del combate, sobretodo en el tercero y cuarto asaltos, donde se lo vio ganado terreno en el centro del cuadrilátero.

El desarrollo de la pelea obligó a Ramírez a buscar una variante de cara al quinto parcial, en el que intentó hacer daño a su rival en la zona blanda para recuperar así el terreno perdido.

A pesar de emparejar levemente las acciones, el argentino se mostraba poco claro, un tanto nervioso y alejado del Víctor Emilio Ramírez que derrotara claramente a Ola Afolabi el pasado 10 de abril.

Promediando la mitad del combate, McKenzie intentó prenderse un poco más en el momentáneo “golpe por golpe” que le proponía el campeón defensor.  Esto inquietó a Ramírez, a quien podía verse sumido en un constante estado de nervios, como si el espectáculo lo superara psicológicamente (intentó incluso morderlo en varias oportunidades aprovechando las licencias del árbitro Benji Estévez).

Los siguientes cinco asaltos evidenciaron un leve dominio del boxeador sudamericano a base de físico más que de boxeo; situación que se modificó en el último parcial, ganado apenas por el retador.

En efecto, las tarjetas dieron un empate que, a juzgar por este comentarista, fue el resultado más acertado, debido a que el boxeo de ninguno de los contendientes fue suficiente para inclinar la balanza.

Así las cosas, Ramírez continúa siendo el dueño del título y McKenzie sumó minutos de pantalla de cara al futuro.

MATTHYSSE VS. POSTOL

El Stub Hub Center, en la ciudad de Carson, California, fue testigo del combate por el título superligero vacante del Consejo Mundial de Boxeo (Danny García renunció al título en junio pasado para combatir en la división Welter) que este 3 de octubre (4 en la República Argentina) erigió como nuevo monarca, al ucraniano Viktor “Iceman” Postol, quien derrotó por KO en el décimo asalto a nuestro compatriota, el chubutense, Lucas “La Máquina” Matthysse.

En la previa ya podía dilucidarse la estrategia que utilizarían ambos púgiles. Matthysse intentaría achicar distancias y hacer uso del poder de sus puños, a fin de desgastar a Postol y conseguir un rápido KO; y por su parte, el nacido en Kiev lucharía por mantener lejos al oriundo de Trelew, caminando el ring y quitándole aire.



Imagen de espndeportes.espn.go.com
Una vez comenzado el combate, las predicciones iban confirmándose a medida que pasaban los minutos. Un Postol inteligente, trataba de tener movilidad y “jabeaba” desde lejos a Matthysse, quien a pesar de ser incomodado constantemente, lograba mostrar un poco de su poderío ofensivo con algunos golpes cuya fuerza traspasaba la pantalla.

Ya en el tercer asalto, el argentino parecía encontrar un mejor ritmo y la llave para el dominio de la pelea pero continuaba encontrándose con el jab de Postol que a su estrategia inicial sumaba un muy buen achique y ciertos recursos pícaros como el abuso del clinch (a mi entender no hubiera sido una locura que el árbitro le descontara un punto).

El cuarto y quinto parcial no mostraron cambios en el desarrollo de las acciones. Matthysse se encontraba algo incómodo y a los agarrones de Postol respondía con golpes en la nuca. A pesar de ello, el argentino se adelantaba levemente en las tarjetas.

Durante el sexto asalto, se daría el primer quiebre real del combate ya que ambos contendientes comenzaban a sentir el paso del tiempo, y  generaban más espacios. Así, a pesar de algunas combinaciones de Postol, el argentino comenzaba a conectar cada vez más golpes pero, éstos no eran lo suficientemente certeros para derrotar al ucraniano, quien los soportó con gran fortaleza. Matthysse continuaba arriba en el tanteador.

La séptima vuelta se inició de igual forma que el final de su predecesora, hasta que, en un momento determinado, luego de un choque de cabezas (a mi entender, provocado por Postol), Matthysse empezó a mermar su rendimiento.

El segundo quiebre importante de la batalla llegó en el octavo round, en el que una contra de Postol impactó en forma un tanto ilegal sobre Matthysse (a juzgar por las imágenes, en la nuca), y lo hizo girar sobre su eje, ganando el asalto y dejando conmovido a su rival. El chubutense no volvería a ser el mismo.

El noveno asalto vio ganador al ucraniano, quien dominó las acciones y dejó ver a un Matthysse contrariado, confundido y cansado, pegando cada vez menos y descuidando la guardia en forma preocupante.

El tercer y último quiebre de la contienda se daría en el décimo asalto, en el que el argentino luchaba sin éxito por volver a dominar a su rival. “La Máquina” se iba apagando, un poco por la fatiga, otro poco por la falta de ideas y el ucraniano aventajaba a nuestro compatriota. Promediando el round, un gancho de Postol sobre el ojo de Matthysse, lo llevó sorprendentemente a la lona y dio inicio a la cuenta de protección que el árbitro Jack Reiss frenó en diez. Knock out, final de la pelea. El favorito del público yacía en la lona mientras que “The Iceman” alzaba los brazos con una moderada alegría.



Nada más que agregar, solo esperar a que nuestro púgil se recupere prontamente (antes las cámaras acusó una lesión ocular) y vuelva a la senda de la victoria, la que nos tiene acostumbrados a transitar.

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