El primer fin de semana del mes de
octubre ofreció un importante número de combates a lo largo y a lo ancho del
planeta. Ahora bien, como argentino, es prácticamente obligatorio quitar
atención a la mayor parte de esas batallas y profundizar mi análisis sobre las
dos contiendas que captaron la atención del público boxístico y no boxístico de
nuestro país; el empate de Víctor Emilio Ramírez y la derrota de Lucas Martín
Matthysse.
RAMÍREZ
VS. MCKENZIE
El pasado viernes 2 de octubre, Villa
La Ñata Sporting Club se vistió de gala para recibir nuevamente a Víctor Emilio
Ramírez, "El Tyson del Abasto" (record actual 22-2-1, 17 KOs), quien
defendería por primera vez el cinturón de campeón mundial crucero de la
Federación Internacional de Boxeo obtenido luego de que dicho organismo
decidiera quitárselo al germano cubano Yoan Pablo Hernández (por posponer en
reiteradas ocasiones su defensa).
Enfrente, Ovill McKenzie (record
actual 25-12-1, 13 KOs y 3 KOs), un rival ideal para la ocasión, rankeado en el
puesto número 14 de la categoría y que, a pesar de ser dueño de una técnica bastante
pulida, se mostraba como un boxeador de ritmo oscilante y discontinuo.
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| Imagen de espndeportes.espn.go.com |
El combate comenzó entrada la noche,
con un Ramírez tratando de acortar sin éxito la distancia que proponía
McKenzie, quien aprovechaba su mayor alcance de brazos e impedía que el
argentino golpee cómodo y en forma plena.
Sin perjuicio de que los pobres y
escasos embates de Ramírez lograban conmover la humanidad de McKenzie, éste
pegaba en mayor cantidad e iba adueñándose tímidamente del combate, sobretodo
en el tercero y cuarto asaltos, donde se lo vio ganado terreno en el centro del
cuadrilátero.
El desarrollo de la pelea obligó a
Ramírez a buscar una variante de cara al quinto parcial, en el que intentó hacer
daño a su rival en la zona blanda para recuperar así el terreno perdido.
A pesar de emparejar levemente las
acciones, el argentino se mostraba poco claro, un tanto nervioso y alejado del Víctor
Emilio Ramírez que derrotara claramente a Ola Afolabi el pasado 10 de abril.
Promediando la mitad del combate, McKenzie
intentó prenderse un poco más en el momentáneo “golpe por golpe” que le
proponía el campeón defensor. Esto
inquietó a Ramírez, a quien podía verse sumido en un constante estado de
nervios, como si el espectáculo lo superara psicológicamente (intentó incluso
morderlo en varias oportunidades aprovechando las licencias del árbitro Benji
Estévez).
Los siguientes cinco asaltos
evidenciaron un leve dominio del boxeador sudamericano a base de físico más que
de boxeo; situación que se modificó en el último parcial, ganado apenas por el retador.
En efecto, las tarjetas dieron un
empate que, a juzgar por este comentarista, fue el resultado más acertado,
debido a que el boxeo de ninguno de los contendientes fue suficiente para
inclinar la balanza.
Así las cosas, Ramírez continúa siendo
el dueño del título y McKenzie sumó minutos de pantalla de cara al futuro.
MATTHYSSE
VS. POSTOL
El Stub Hub Center, en la ciudad de
Carson, California, fue testigo del combate por el título superligero vacante del
Consejo Mundial de Boxeo (Danny García renunció al título en junio pasado para
combatir en la división Welter) que este 3 de octubre (4 en la República
Argentina) erigió como nuevo monarca, al ucraniano Viktor “Iceman” Postol,
quien derrotó por KO en el décimo asalto a nuestro compatriota, el chubutense,
Lucas “La Máquina” Matthysse.
En la previa ya podía dilucidarse la
estrategia que utilizarían ambos púgiles. Matthysse intentaría achicar
distancias y hacer uso del poder de sus puños, a fin de desgastar a Postol y
conseguir un rápido KO; y por su parte, el nacido en Kiev lucharía por mantener
lejos al oriundo de Trelew, caminando el ring y quitándole aire.
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| Imagen de espndeportes.espn.go.com |
Una vez comenzado el combate, las
predicciones iban confirmándose a medida que pasaban los minutos. Un Postol
inteligente, trataba de tener movilidad y “jabeaba” desde lejos a Matthysse, quien
a pesar de ser incomodado constantemente, lograba mostrar un poco de su poderío
ofensivo con algunos golpes cuya fuerza traspasaba la pantalla.
Ya en el tercer asalto, el argentino parecía
encontrar un mejor ritmo y la llave para el dominio de la pelea pero continuaba
encontrándose con el jab de Postol que a su estrategia inicial sumaba un muy
buen achique y ciertos recursos pícaros como el abuso del clinch (a mi entender
no hubiera sido una locura que el árbitro le descontara un punto).
El cuarto y quinto parcial no mostraron
cambios en el desarrollo de las acciones. Matthysse se encontraba algo incómodo
y a los agarrones de Postol respondía con golpes en la nuca. A pesar de ello,
el argentino se adelantaba levemente en las tarjetas.
Durante el sexto asalto, se daría el
primer quiebre real del combate ya que ambos contendientes comenzaban a sentir
el paso del tiempo, y generaban más
espacios. Así, a pesar de algunas combinaciones de Postol, el argentino comenzaba
a conectar cada vez más golpes pero, éstos no eran lo suficientemente certeros
para derrotar al ucraniano, quien los soportó con gran fortaleza. Matthysse
continuaba arriba en el tanteador.
La séptima vuelta se inició de igual
forma que el final de su predecesora, hasta que, en un momento determinado, luego
de un choque de cabezas (a mi entender, provocado por Postol), Matthysse empezó
a mermar su rendimiento.
El segundo quiebre importante de la
batalla llegó en el octavo round, en el que una contra de Postol impactó en
forma un tanto ilegal sobre Matthysse (a juzgar por las imágenes, en la nuca),
y lo hizo girar sobre su eje, ganando el asalto y dejando conmovido a su rival.
El chubutense no volvería a ser el mismo.
El noveno asalto vio ganador al ucraniano,
quien dominó las acciones y dejó ver a un Matthysse contrariado, confundido y cansado,
pegando cada vez menos y descuidando la guardia en forma preocupante.
El tercer y último quiebre de la
contienda se daría en el décimo asalto, en el que el argentino luchaba sin
éxito por volver a dominar a su rival. “La Máquina” se iba apagando, un poco
por la fatiga, otro poco por la falta de ideas y el ucraniano aventajaba a
nuestro compatriota. Promediando el round, un gancho de Postol sobre el ojo de
Matthysse, lo llevó sorprendentemente a la lona y dio inicio a la cuenta de
protección que el árbitro Jack Reiss frenó en diez. Knock out, final de la
pelea. El favorito del público yacía en la lona mientras que “The Iceman”
alzaba los brazos con una moderada alegría.
Nada más que agregar, solo esperar a
que nuestro púgil se recupere prontamente (antes las cámaras acusó una lesión
ocular) y vuelva a la senda de la victoria, la que nos tiene acostumbrados a
transitar.


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