Por Franco Robiglio - (Imagen de www.premierboxingchampions.com)
Una decisión, un movimiento, un segundo, un error y un
golpe. Esa fue la receta del cocktail que el pasado viernes 14 de agosto acabó
con el reinado de Marco Huck en la categoría crucero de la Organización Mundial
de Boxeo y no le permitió llegar al record de 14 defensas continuas. El Barman, Krzysztof Glowacki.
En la previa, el combate resultaba entretenido por diversos
motivos. En primer lugar, por tratarse del debut del serbio-alemán en suelo
estadounidense (después de romper vínculos con su antiguo promotor y firmar
contrato con Premier Boxing Champions), en segundo lugar, por el interesante
record de su retador y por último, debido a que si bien “Captain” (así se lo
apoda) no es un boxeador extremadamente taquillero, siempre es garantía de buenos
espectáculos.
Una vez iniciado el cotejo y transcurridos luego varios
asaltos, la pelea era controlada por el hasta entonces campeón, quien imprimía
el ritmo del combate, a pesar de la participación activa del retador nacido en Polonia, que buscaba
acumular impactos sobre el físico de su rival que parecían no hacer demasiado
daño.
A medida que avanzaba la pelea, el dominio de Huck iría
cediendo ante la insistencia de Glowacki, y el control de la pelea se repartía entre ambos púgiles. Pero, esta situación de insipiente paridad
cambiaría rotundamente en el sexto asalto, cuando un golpe cruzado de mano
izquierda del oriundo de Sjenica impactó en la sien del retador y lo envío directo a la lona.
El ataque no logró finalizar el pleito pero le sirvió a Huck para mostrar que había recuperado el manejo del combate y corregir el camino hacia una nueva
victoria.
Sin embargo, la realidad fue completamente distinta y con mucho coraje, Glowacki resistió el mejor momento del “Captain” continuando la pelea.
Sin embargo, la realidad fue completamente distinta y con mucho coraje, Glowacki resistió el mejor momento del “Captain” continuando la pelea.
Los siguientes rounds se desarrollaron en forma pareja, sin
perjuicio de que visualmente, el polaco mostraba mayores signos de cansancio y
una herida cortante sobre su tabique nasal. Así, transcurrieron desde el séptimo hasta el décimo asalto. Lo más
emocionante estaba por llegar.
Los primeros segundos de la anteúltima etapa comenzaron de
igual forma que las anteriores hasta que Huck intentó evitar un nuevo embate de
Glowacki mediante un movimiento de cadera hacia atrás que no tuvo un buen
cálculo de distancia y llevó al campeón a visitar la lona por primera vez en su
carrera. Lo siguiente, historia conocida, el ex campeón logró levantarse pero
la pelea estaba terminada. El retador volvió a la carga y con una combinación
de golpe depositó a Marco sobre las cuerdas en el minuto 2:39, obligando al
árbitro a parar el combate.
Así las cosas, resta conocer cuál será el futuro
de ambos boxeadores de cara a una posible revancha; mientras tanto Glowacki
disfruta de su título y Huck se pregunta porque no pudo terminar con la faena
cuando tuvo la oportunidad.
